9 de junio de 2017

Grillar

Llevaba días escuchando aquel ruido en cualquier lugar, casi formaba parte de su cabeza. No conseguía explicarse por qué se le erizaba el vello y aunque se tapara los oídos, no desaparecía ni averiguaba el origen. 
No le daba tregua.

Criic-cric-c-cri-cr-criiiiic

Recordaba  uñas rasgando una pizarra, le producía escalofríos, todo lo molestaba y aquel ruido lo estaba volviendo loco.

Criic-cric-c-cri-cr-criiiiic

Había inspeccionado a fondo cada una de las habitaciones del pequeño apartamento en el que vivía, regalado a su vecina, las pocas plantas que apenas malvivían en su casa, revisado paredes, puertas, armarios… Y no había encontrado nada.

Criic-cric-c-cri-cr-criiiiic

21 de mayo de 2017

¿Existen las casualidades?

Sara cerró los ojos al leer el nombre mientras notaba desagradables punzadas en su estómago, la boca muy seca y el corazón a mil por hora.

¿Existían las casualidades?

De repente volvía a ser una niña en el patio de la escuela mirando al grupito de aquellas que creía sus amigas y que ahora esquivas y distantes la ninguneaban. 

¡Cómo dolía!

Cuando tocaba el timbre anunciando el recreo siempre era la última en salir de clase, le gustaba recoger sus cosas, guardarlas en el pupitre y colocar los bolígrafos en el estuche con parsimonia hasta que los profesores la urgían a salir del aula. Odiaba aquellas carreras a su alrededor, las camarillas en las que no se sentía bienvenida, las risas y chanzas en las que no participaba y de las que con más frecuencia de la que le gustaría parecía ser la protagonista. 

Si pudiera tener superpoderes se pediría ser invisible.

21 de abril de 2017

En un segundo

Carlos jugueteaba con Lucas que, sentado sobre la cinta transportadora del aeropuerto, reía, su risa le hacía tanto bien.

Por fin había conseguido que Gabriela le dejara llevarse al niño ese fin de semana a Sevilla, los abuelos habían estado tan contentos y había jugado con sus primos, esos que tanto le faltaban desde que se había separado de Gabi.

Estaba agotado, Lucas era un terremoto. Era consciente de que estaba un poquitín mimado y siempre acababa cediendo a sus deseos, como ahora sentado a ratos donde no tocaba pero le sonreía con esa carita pecosa que tanto lo emocionaba y no podía negarle nada.

3 de abril de 2017

Mujeres sabias


Esa mañana su hija la había llamado para preguntarle si podía recoger a la niña, la canguro la había dejado colgada. «Por supuesto que podía», le gustaba esperar a la pequeña en la puerta de la escuela y compartir esos ratos ellas dos solas.


17 de marzo de 2017

El Mausoleo



Por fin estaban en la casa nueva Ricardo no podía ocultar el orgullo que sentía mientras miraba a su alrededor.

«Es la casa que nos merecemos».

Lucía se lo repetía una y otra vez, estaban entusiasmados.

«La gente te valora por lo que ven» y él estaba de acuerdo, estatus y comodidad, lujo y poder.

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